Enamorarme de una matemática fue mi gran error. Me montó un número complejo, pues se empeñó en demostrar la propiedad conmutativa con algunos de mis amigos, los cuales se empeñaban en medir sus curvas y parábolas. Nuestra sala de estar pasó de ser un plano afín a ser un conjunto vacío. Los problemas se multiplicaban mientras que el dinero se dividía y la superficie de su vanidad era directamente proporcional al producto de sus radicales. Cuando despejé la incógnita ya era demasiado tarde, pues el resultado me dio negativo.
Al final tuve que recalcular mis coordenadas. Mierda de matemáticas?